Diego Isabel La Moneda reflexiona sobre la incertidumbre que generan las declaraciones de Donald Trump, especialmente en torno a defensa y aranceles, y advierte contra invertir únicamente en sectores bélicos pese a su aparente rentabilidad. En lugar de ello, propone la inversión de impacto, una estrategia que combina rentabilidad financiera con beneficios sociales y ambientales. Esta forma de inversión impulsa proyectos centrados en inclusión laboral, sostenibilidad, energías limpias y economía circular, y se alinea con modelos emergentes como la economía plateada o regenerativa.

Se destacan ejemplos como Gravity Wave, que transforma residuos marinos en mobiliario, y Koiki, una empresa de reparto inclusivo y sostenible. Además, se subraya el rol de plataformas como SpainNAB, que conectan capital privado con iniciativas de transformación social real y medible. Frente a un contexto global convulso, el autor defiende que invertir con valores es no sólo ético, sino también inteligente desde el punto de vista económico.
