El teletrabajo permite a muchas empresas reconsiderar dónde y cómo organizar su actividad.

Aunque la tecnología y el teletrabajo permiten vivir fuera de las grandes ciudades, en la práctica siguen existiendo barreras laborales y sociales que lo dificultan. La concentración del empleo en entornos urbanos provoca despoblación rural y encarece la vivienda.
Para revertir esta tendencia, se propone fomentar el teletrabajo estructural, descentralizar oficinas y contratar talento en zonas menos pobladas. Con voluntad colectiva, vivir donde uno quiera podría ser una opción real y sostenible.